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Este año llegamos al 20º Encuentro de Parejas Liberales de Gente Libre.
Me gustaría que asistieran todas aquellas parejas que desde hace ya algunos años vienen participando y también nuevas parejas para celebrar este especial encuentro.
Saludos, os espero a todos.
Sr. Torres.
Vivencias en el encuentro de Gente Libre
Un buen día recibí una llamada telefónica desde la redacción de Gente Libre y una voz que enseguida reconocí, me preguntaba que si iba a asistir al Encuentro, le contesté con un ensordecedor grito “¡Asistiré! Así pues, me levanté a una hora prudente desayuné, cogí la maleta y me fui al garaje a recoger mi coche para trasladarme al lugar que en años anteriores se había hecho, que era la localidad de Gandía. Como era muy pronto opté por comer de camino, en Peñíscola, con un resplandeciente sol escogí un restaurante con terraza, comí placenteramente y volví a coger la carretera. Escuchando música y pensando en lo que se acontecía, se me pasó el tiempo volando hasta llegar al desvío para Gandía.
Ya es costumbre que en la puerta del hotel te reciban los representantes de la revista, los saludé y también lo hice con los simpáticos empleados del hotel que ya me conocían, me asignaron la habitación, me cambié de ropa y me puse una más cómoda. Ya en el bar tomé la copa de bienvenida, saludé y estuve hablando con algunos de los amigos y parejas que ya conocía y que son asiduos al encuentro. Mientras hablábamos, me llamó la atención una mujer que estaba sola al final de la barra, la veía algo seria, dejé a los amigos y me dirigí hacia ella, al llegar a su altura vi que estaba sentada en un taburete con las piernas cruzadas y la verdad es que daba una impresión fabulosa, pues eran unas piernas esculturales, la saludé con una sonrisa y alcé la copa para brindar con ella, le hizo gracia y chocamos nuestras copas.
Me presentó a su marido y estuvimos comentando diversos temas, en algunos estábamos de acuerdo y en otros no, pero yo me encontraba muy gozoso hablando con ellos y ellos conmigo. Pasó el tiempo y como ya era la hora de cenar, les dije: “¿Os apetece cenar?”, les gustó la idea y nos dirigimos al comedor donde ya habían varios comensales, escogiendo los platos que nos apetecían nos sentamos en una mesa en la que tres parejas ya estaban alegremente cenando.
Acabada la cena, nos fuimos nuevamente al bar a tomar café con nuestra correspondiente copita. Estando en el bar explicando chistes, riendo y pasándolo bien, oí una música en la sala de al lado y después de un guiño de complicidad con su pareja, le dije si quería bailar y con una agradable sonrisa ella me dijo que si. Como era una canción melódica la tomé por la cintura y nuestras caras se encontraron de frente, tenía unos ojos verdes con una mirada profunda que impresionaba a cualquier hombre, le apreté un poco por la cintura y entonces ella puso su cara junto a la mía, al tocar sólo lentos y estar tan juntos parecía un único cuerpo, le rocé varias veces mi cara y le besaba su bonita y delicada oreja, a la vez que mi pierna se metía en su entrepierna mientras su pareja nos observaba desde un sofá. Al cabo de un rato ella me miró de frente y me invitó a que la besara, fue un beso largo y profundo y entonces ella notó que yo estaba muy excitado y que mi miembro al estar empalmado se rozaba por sus nalgas. Dejé de besarla y en un acto de valentía después de mirar la mirada de aprobación de su marido le dije: “¿podíamos divertirnos en un lugar más privado?”, “sí” contestó, cogidos de la mano nos fuimos directamente a mi habitación caminando a la par delante de su pareja. Al entrar ella me dijo, “bésame”, la abracé y volví a besarla como lo había hecho anteriormente, sus ojos se entornaban y yo comprobaba que se estaba excitando por momentos. Le acaricié sus pechos por encima de su blusa mientras su marido le magreaba sus nalgas desde atrás, ella se desabrochó la blusa y yo le quité el sujetador apareciendo unas duras y bonitos pechos. Con deseo me puse a besarlas y lamer sus duros mugrones, ella me metió mano en la bragueta y acariciaba mi miembro por encima del pantalón, unidos nos fuimos arrastrando los pies hacia la cama desnudándonos los tres. Debo de afirmar que la visión me trastocaba, la estiré encima de la cama y entonces volví a besarla pues yo ya sabía que era uno de sus puntos flacos, fui besándola por el cuello y bajando muy despacio hacia sus pechos, allí estuve un rato y la escuché gemir, su marido nos contemplaba loco de placer viendo a su mujer gozar con otro hombre. Fui bajando paulatinamente hasta que mi lengua tropezó con sus pelos negros y rizados de su ya mojado coñito, mi lengua y mis labios se deleitaron de tan buen manjar. Ella disfrutaba y gemía hasta el punto que me cogió de la cabeza y me la aplastaba hacia su coñito.
En un arrebato se levantó y me cogió mi polla, y como si estuviera hablando con ella, le decía que preciosa eres, toma cariño, y empezó besándola, chupándomela y yo ya perdí el “oremus”, la puse encima de mi y ella cogió mi polla y la encaró hacia su chochito, empujé y estuvimos haciendo un mete y saca hasta que los dos nos corrimos al unísono ante la visión de su complacido marido.
Me puse el pareo y los acompañé hasta su habitación para asearse. Bajamos al bar a tomar el famoso caldito de media noche, acompañado con unos deliciosos canapés. Nos dirigimos nuevamente a la salita de baile y a esa hora ya había empezado a desmadrarse el ambiente… nos tomamos una copa e intimamos con otras parejas jugueteando. Nos fuimos a la salita de al lado donde había unos colchones y nuestra sorpresa fue que todos estaban ocupados por varias parejas. Como yo no llevaba nada debajo del pareo mi pene empezó a alzarse igual que a su marido voager que gozaba con una vista tan esplendida. Ella se dio cuenta dijo: “vamos que os voy a quitar esa calentura”, subimos al primer piso donde estaba la silla del amor, estaba ocupada por una mujer y dos hombres que al entrar nosotros nos invitaron sutilmente a gozar juntos en un intercambio inolvidable…
Este año voy a asistir y será una experiencia totalmente nueva para mi, ahora tengo una pareja estable con la que convivo ya hace unos meses. La conocí gracias a unos amigos que también son del ambiente y vamos a ir todos juntos al encuentro. Ella es del ambiente muy sensual y decidida pero no ha asistido nunca a ningún evento de este tipo. Yo me muero de impaciencia por que descubra esta experiencia de mi mano y disfrutemos los dos como nunca.
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